Laura es madre de un hijo, el cual educa en casa. según dice Laura, esta muy satisfecha con la decisión que tomo anteriormente, pero añade que se trata de algo que no remendaría a nadie ya que se trata de algo muy personal. Para tomar una decisión así, no solo hay que estar seguro, sino que tiene que nacer esa sensación de querer participar en el entorno de la criatura, es decir, en querer y poder tener la materia suficiente para su enseñanza. Laura confirma que ella notó diferencia a las dos semanas de haber empezado con esta nueva técnica de estudio, había visto resultados positivos en muy poco tiempo así como que el crío estaba más despierto, más observador e incluso más relajado.
No es algo fácil y comenta que en muchas ocasiones se a visto sola y sobre todo juzgada, pero pasado el tiempo admite que todo ese período vale la pena ya que para ella su recompensa es ver la felicidad que posee su hijo, ver que no le cuesta nada comunicarse con la gente y sobre todo ver como se ha fortalecido el vínculo entre ellos.
Son diversas las personas que le critican y las que piensan que no se tendrá vida social, que no tendrá los suficientes amigos, pero Laura desmiente esto, dice que están en constante comunicación con la gente ya que el educarles en casa no significa que estén todo el día encerrados. Puede hasta que estén más tiempo con los demás niños que los que están en clase ya que estos entran a la mañana y hasta la tarde no salen (algunos). Ella tiene claro que estas personas podrán estar más capacitadas para hablar con gente de cualquier edad ya que no están en clase con solo niños de la misma edad.
Para terminar, Laura tiene muy clara su decisión y hasta ahora no se ha arrepentido, lo único que quiere es dirigirse a esas personas que dicen que ellos harían lo mismo, refiriéndose al hecho de educar en casa pero que quizá no lo hace por no estar capacitada, por no tener suficiente dinero, por estar soltera y no tener más ayuda que la de uno mismo, etc. según ella no hay ninguna excusa, ni estas ni otras más, no hace falta tener más dinero y nadie está más capacitado para educar a un niño que sus propios padres, está claro que, si se quiere realmente se puede y que al hacerlo te sorprenderás de cuanta gente te comprenderá y te ayudará.

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